domingo, 31 de enero de 2016

¡Heridos de bala en San Luis!


En este espacio, de análisis y debate sobre el fútbol nacional, no podemos dejar sin mencioanr los hechos sucedidos el día sábado (30.01.16) por la anoche, al término del encuentro entre el Atlético San Luis frente al Necaxa. Para este caso, el marcador del partido es lo menos importante.


Ya hemos señalado en ocasiones anteriores, en este mismo blog, sucesos de violencia que alteran el cauce natural del deporte espectáculo que es el fútbol, y lo que vemos es que la violencia va en aumento, sigue siendo un virus que va carcomiendo los intestinos de nuestro fútbol, sin saber hasta dónde avance.

El sábado pasado, una vez concluido el juego en la cancha, las porras abandonaron el estadio Alfonso Lastras de la capital potosina. Por los hechos ocurridos, se infiere que no se guardó el protocolo convenido para estos eventos de que una de las porras, regularmente la del equipo visitante, abandone las tribunas del estadio quince minutos antes de que concluya el encuentro.

Ya en las afueras del recinto se liaron a golpes, con superioridad numérica de los locales, “alguien” sacó una pistola y disparó. Hubo cerca de veinte lesionados que fueron llevados al Hospital Central de San Luis Potosí. Tres de ellos de gravedad, dos por arma de fuero y uno más molido a golpes.

En la madrugada del domingo (31.01.16) ya las autoridades informaban que tenían a once detenidos por los sucesos. No es suficiente, y no me refiero al número de detenidos sino a los hechos en sí.

Según parece, a nadie le importa que sucesos como el aquí narrado ocurran con una frecuencia casi interrumpida semana con semana. Sino es en una cancha es en otra, tanto en la primera nacional como en el nivel de ascenso. Las porras o barras, en las tribunas y en las afueras de los estadios; los jugadores, al calor del cotejo, en la propia cancha; incluso directivos (como referencia la agresión del señor Kuri, dueño del equipo Veracruz, al doctor Codesal); pero siempre hay nota que refiera violencia en torno al fútbol.

Desde esta tribuna, lo que no podemos hacer es dejar pasar de largo hechos como los ocurridos recientemente en San Luis Potosí, bronca en la que por nada pudo haber muertos, ¡muertos por bala!

La confianza con la que se manejan los “dueños del balón” es excesiva. La carga terrible que conllevan hechos de violencia puede hacer que el fútbol vaya perdiendo presencia a nivel familiar y desde luego social. ¿Qué padre o madre de familia querrá ir a un estadio de fútbol con sus hijos a presenciar cómo se atrancan a golpes las “barras” de los equipos con el riesgo que ello implica? creo que ninguno.

No hagamos oídos sordos a lo que está sucediendo, no cerremos los ojos a hechos de alta peligrosidad. Tapar el pozo una vez el niño ahogado, no tiene ningún sentido!!!

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sábado, 30 de enero de 2016

La carreta delante de los bueyes


Esta semana nos enteramos de que el club Guadalajara decidió no prestar jugadores para el partido amistoso que sostendrá la Selección Mexicana de fútbol frente a su similar de Senegal en la segunda semana de febrero, el día 10 para ser precisos.

Por mucho menos que eso, la "familia del fútbol" en México ha abierto debates fenomenales “rasgándose las vestiduras”, recientemente por la participación de un gran número de jugadores naturalizados en la Liga.

La directiva del Guadalajara ha tratado de explicar con argumentos débiles y simples la medida tomada, dicen que es debido a la fuerte presión que tiene el club, ya que se encuentra inmerso en el problema de descenso, que también tiene participación en el torneo de copa y no quiere exponer a ninguna de sus figuras a una lesión en un encuentro amistoso que, a decir de ellos (directivos del club Guadalajara) no dejará nada a nadie, ni al técnico nacional Juan Carlos Osorio, ni a la Federación, ni al fútbol mexicano.

Desde la mirada de simple espectador vemos dos posiciones encontradas: La primera, el club Guadalajara no descenderá, no cuando menos este año, lo saben desde Jorge Vergara, el dueño del “Rebaño”, hasta el utilero más humilde, han comprado un seguro de vida que se llama Dorados de Sinaloa. La segunda, lo expreso en forma de pregunta ¿tiene sentido que sigamos gritando al unísono: ya son muchos los no nacidos en México que juegan en la Liga MX?

En consecuencia, no hay consenso sobre el número de jugadores no nacidos en México que deben participar en el fútbol nacional, pero el único equipo que está formado por puros mexicanos no quiere prestar a sus jugadores, parece que las prioridades están invertidas. ¿No será que estamos poniendo la carreta delante de los bueyes?

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martes, 26 de enero de 2016

Picardía vs Marrullería




En mis años mozos se decía que un jugador de fútbol tenía “picardía” cuando demostraba una gran habilidad en el manejo de la pelota porque era gambetero, escondía la esférica al jugador rival, se manejaba con elegancia y maestría en los corredores del área contraría, driblaba a los de la oncena enemiga y servía el balón a sus compañeros con pases de medio gol.

Algunos de los grandes maestros de la picardía de aquellos años eran, por ejemplo, el “Willi” Gómez del equipo Guadalajara, Benito Pardo del Atlético Español, Fernando Bustos en el Cruz Azul, el “Maestro” Carlos Reinoso en el América, Gerónimo Barbadillo en la oncena de la U de Nuevo León. Posteriormente, también tuvimos a grandes pícaros como a “Batata” o “El Ruso” Brailovsky en el club América, Daniel “El Travieso” Guzmán con las Chivas, “Tita” con el cuadro de León, “Pareja” López con los Pumas, Gerardo Lugo con el equipo de la Cruz Azul, Vicente Sánchez en Toluca; en fin, la lista puede ser interminable y siempre, de manera involuntaria, quedarán nombres en el olvido.

Muchos años después, en nuestra actualidad, empezamos a ver jugadores que priorizan la marrullería por sobre la picardía, que fingen faltas y se desploman en el césped como si hubieran sido víctimas de una agresión que los fulmina. Se tiran en el área enemiga fingiendo una agresión del rival y en espera de que el silbante les marque un penalti inexistente. Porteros que ante la presencia del delantero enemigo se tiran al piso y sin motivo solicitan afanosamente la entrada de las asistencias. No sienten ningún rubor ante el público que paga un boleto por ver a su equipo ganar con todas las de la ley, incluso, no les importa la reprobación de sus propios compañeros de escuadra.

Será que la tendencia actual de priorizar el resultado por sobre la manera de obtenerlo es lo que rige la competencia, si es así, ¡qué lástima!

 
Algunos “románticos” del fútbol, me cuento entre ellos, sin duda preferimos una derrota sufrida con gallardía, antes que ver a nuestro equipo favorito ganar si utiliza estratagemas contrarios al juego limpio. Desde luego que no se ignora la presión con la que ahora se exigen los resultados a los equipos de fútbol. En México, con un torneo tan corto (diecisiete fechas) es casi imposible que un equipo madure lo suficiente para entregar buenos resultados y, mucho menos, un proyecto consolidado.

Dado que no somos ajenos a la dinámica del torneo local sólo exigimos lo justo, es decir, ver juegos de fútbol en los que veintidós jugadores se entregan a su profesión en forma caballerosa y con el ánimo de ganar dentro de los límites del reglamento.

Pero lo dicho sobre las marrullerías no es lo peor, porque lo peor es que existen voces o espacios en los medios de comunicación “profesionales” que justifican estos hechos y que celebran las marrullerías de muchos jugadores, incluso señalan que es parte de la picardía del juego. ¡Por favor, no se confundan y no confundan a los demás!

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martes, 19 de enero de 2016

La violencia nuestra de cada día




La fecha 2 del torneo Clausura 2016, arrojó nuevos hechos de violencia que, más allá de suponer que se está erradicando esta nefasta práctica, nos sigue acompañando día con día en las canchas del fútbol mexicano.

En primer lugar, en el duelo del Veracruz en contra del equipo León, el dueño del equipo Veracruz, Fidel Kuri Grajales, después de haberse tomado unos “tragos” (como él mismo lo aceptó), agredió física y verbalmente al doctor Edgardo Codesal, directivo de la Comisión de Arbitraje de la Federación Mexicana de Fútbol (FEMEXFUT), por estar inconforme, según dijo el propio Kuri ya en la “cruda”, con un señalamiento del silbante del partido, Erick Yair Miranda Galindo. Como apunte, es importante señalar que el señor Kuri Grajales, actualmente es Diputado Federal. Hecho vergonzoso por donde se vea, un diputado federal, en estado de ebriedad, agrediendo a un representante deportivo.

En el duelo del club Atlas contra el equipo América, del sábado 16 de enero, los hechos ocurrieron en la cancha. El argentino Walter Kannemann, propinó una entrada con fuerza desmedida contra el capitán de la escuadra americanista, Rubens Sambueza, que le provocó una herida en el tobillo izquierdo. El atlista ni siquiera fue amonestado, de hecho la acción no se marcó como falta. En la misma acción, Michael Arroyo reclamó airadamente la entrada contra su compañero y fue agredido por el panameño Felipe Baloy. Arroyo fue expulsado, Baloy terminó el encuentro. Una mala decisión arbitral hizo que los ánimos se “caldearan” durante algunos minutos, no pasó a mayores.

Un evento aparte, el juego que cerró la fecha 2, celebrado en la ciudad de los Ángeles, entre el equipo Puebla y los Rayados del Monterrey, con triunfo para el visitante, la afición rayada decidió quemar una parte de las butacas del recién reinaugurado estadio Cuauhtémoc. No se reportan lesionados, pero sí daños materiales por varios cientos de miles de pesos.

¿Qué esperan los “dueños del balón” para imponer fuertes sanciones a los rijosos, ya sean éstos directivos, jugadores o aficionados? Obvio que si los demás dueños de los equipos son del talante del señor Kuri, a buen árbol nos arrimamos.

Señores de pantalón largo, la línea que se está atravesando es muy delgada, no son hechos aislados los comentados en este artículo, son acciones recurrentes que, desgraciadamente, se ven en nuestros estadios de fútbol, después ya no vale “tapar el pozo”.

Creemos que los tres hechos aquí narrados merecen sanciones ejemplares para evitar su propagación. Suspender a un directivo violento (y con fuero), seguir de oficio una agresión artera (aunque sea en la cancha) contra un compañero de profesión y sancionar a los aficionados que provocan desmanes bajo el argumento de una celebración.

El reloj sigue avanzando, tic tac, tic tac.

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miércoles, 13 de enero de 2016

La Liguilla






En el diccionario del fútbol nacional, el término Liguilla se utiliza para designar a la última fase del torneo en la que, con el formato actual, ocho equipos, de los dieciocho en competencia, pueden aspirar a ser campeón.

Conforme al reglamento vigente de la Liga MX, acceden los ocho primeros clubes que han logrado colocarse con la mayoría de puntos, es decir, la fecha 17 marca el fin del torneo regular e inicia la Liguilla con los primeros ocho clasificados. Es la época más esperada por todos: aficionados, dueños de los clubes, directivos, federativos, jugadores, cuerpos técnicos e incluso periodistas y comentaristas deportivos.

Mucho se ha comentado acerca de la posibilidad de regresar a los llamados torneos largos y de que se corone campeón el equipo que más puntos logre en ese ida y vuelta de treinta y cuatro fechas. Por lo que a mí respecta, lejos estoy de proponer que se elimine la Liguilla; en realidad, es el momento de las verdaderas emociones, la fase previa sólo sirve para “calentar” los ánimos de la afición futbolera.

No obstante lo anterior, sí deseo expresarme sobre un ajuste que permita tener un campeón con mayores méritos. Mi propuesta es que se reduzca el número de equipos que participen en la Liguilla a los primeros cuatro clasificados. Recordemos que los dos últimos campeones han obtenido la corona aun colocados, al final del torneo, en los lugares ocho (Santos) y cinco (Tigres), respectivamente.

Con sólo cuatro clasificados que participen en la Liguilla, habría semifinales y la final, con lo que dos semanas después de terminado el torneo conoceríamos al campeón y nos ahorraríamos una semana de fútbol todavía de medio nivel. Seguro estoy que los dieciocho equipos darían mayor espectáculo durante las fechas regulares, dado que solamente habría cuatro lugares, es decir, el 22% de posibilidades.

En la actualidad, con obtener el 50% de los puntos en disputa (26 de 51 posibles) se logra el pase a la Liguilla, por esta situación los equipos mexicanos juegan al 50% de su capacidad de competencia. Con cuatro equipos en la Liguilla se tendría un mayor nivel de competencia, ya que para acceder a esta fase final los clubes deberán obtener más de 30 puntos lo que equivale a lograr, como mínimo, el 60% de rendimiento. Por cada torneo, cada equipo disputa entre 24 y 27 puntos como local, hecho que permite que los clubes busquen ganar cuando menos sus partidos en casa y salir a buscar los puntos faltantes en sus visitas a patios ajenos.

Dejemos la Liguilla, ya sea en torneo corto o largo, pero sí limitemos el número de invitados a la fiesta grande a cuatro, todos ellos llegarán vestidos de etiqueta.




miércoles, 6 de enero de 2016

Campeonar





¿Qué equipo de la liga Mx es el que tiene mayor presión por campeonar en el Clausura 2016?

El diccionario de la lengua española editado por la Real Academia Española (http://lema.rae.es/drae/srv/search?val=campeonar), señala que campeonar es un verbo intransitivo, es decir, que se construye sin complemento directo, y significa: ganar un campeonato.

Para efectos del fútbol, si un equipo logra campeonar, también podemos decir que no requiere de mayores complementos. Al campeón se le pasa todo: sus malas rachas, su poca efectividad, su escaso fútbol, incluso que llegue a jugar con exceso de precauciones (lo que llaman fútbol ratonero) y sin propuesta ofensiva.

Partiendo de esta licencia lingüística y sabiendo que a un equipo que alcanza el título no se le piden explicaciones, ¿Cuáles son los equipos que vemos con mayores exigencias de campeonar? Uno de ellos, sin duda, es Cruz Azul; por ello, la pregunta que nos formulamos al inicio de este torneo Clausura 2016: ¿Cruz Azul, está para campeonar?

La Máquina celeste ha estado ausente en las últimas tres fases de liguilla, por lo que ni de cerca habría podido hacerse de un título de la liga Mx. ¿Qué le pasa a esta institución que desde hace varios años, dieciocho para ser preciso, no ha logrado levantar un trofeo de campeón? Es una incógnita a resolver.

Para el Clausura 2016 Cruz Azul aparece con nuevos refuerzos (los más destacados Joffre Guerrón y Aldo Leao), con el “Jefe” Boy desde el inicio del torneo y con la mira puesta en lo más alto de la tabla de posiciones.

Cruz Azul es, en el fútbol mexicano, de los clubes llamados “grandes” por el número de aficionados que le siguen, no así por el número de trofeos de liga en sus vitrinas con sólo ocho medallas ¿no es momento de que este equipo salga de la mediocridad en la que se ha sumido los últimos años?

Campeonar sigue siendo el sueño celeste.