miércoles, 24 de febrero de 2016

La Liguilla (segunda parte)




Sin dejar lugar para la duda, sí es factible mejorar la fase de liguilla en el fútbol mexicano y con ello mejorar el torneo nacional.

En un artículo anterior (13.01.16) acerca del tema de la liguilla en el fútbol mexicano me pronuncié por una reducción en el número de equipos que pudieran acceder a esta fase dentro del torneo nacional, de ocho que es el número actual (¡ocho de dieciocho!) a cuatro, y sostuve el argumento de que con dicha reducción se mejoraría nuestro balompié debido a que sólo los cuatro equipos con mayor puntaje y que hicieron los mayores esfuerzos a lo largo de las diecisiete fechas que dura la competencia previa a la fase de liguilla podrían coronar el trabajo de su institución. En aquel artículo, se aseguraba que ningún equipo con menos del 60% de productividad podría acceder a la búsqueda del campeonato.

En esta colaboración señalaré un cambio adicional. Si clasifican los cuatro equipos con el mayor número de puntos, quiere decir que sólo tendríamos semifinales y la final; pues bien, la propuesta es que solamente haya dos partidos de semifinal, es decir, que se elimine la visita recíproca y únicamente se juegue a un encuentro. Los partidos se llevarían en las sedes de los equipos que hayan terminado en la fase regular como uno y dos, quienes se enfrentarían al cuatro y tres, respectivamente. Por lo tanto, tampoco habría goles de visitante para definición, sino que se jugaría a mayor número de goles en los noventa minutos del cotejo, más el alargue de ser necesario y, en su caso, tiros desde el punto del penalti. La final, sí se llevaría a cabo en juegos de ida y vuelta y bajo el formato actual.

Las modificaciones propuestas fortalecen el nivel de competencia y productividad y elevan, con mucho, las posibilidades de que el club que obtenga el campeonato ha sido mejor a lo largo del torneo regular, asimismo se evita que un cuadro que llegue en octavo lugar a esta fase del certamen corone una mediocre actuación semestral.

Sabemos que un cambio de esta naturaleza podría lacerar los intereses económicos de los clubes, pero estamos ciertos que esta modificación elevaría con mucho el nivel de competencia del balompié mexicano.


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martes, 16 de febrero de 2016

La Sintaxis del Gol



El gol es más que una palabra, es un conjunto de emociones.


A ningún gol propio se le observan errores, inconsistencias o falta de pertinencia; por el contrario, los goles del equipo favorito son para celebrarse, no importa cómo hayan sido logrados. Pueden caer, como es natural, producto de un golpe directo con el pie, los hay en que el balón es lanzado con la cabeza, el pecho, la espalada, de talón o “taquito”, con piruetas en el aíre, en fin, de manufacturas diversas.

Hay goles con nombre propio, ejemplo de lo señalado, entre otros: el olímpico, producto de patear el balón desde el tiro de esquina; el de palomita, cuando se golpea la pelota con la cabeza en un vuelo a media altura; a lo Panenka, referido a la anotación mediante el cobro de un penalti por en medio de la portería, a media altura y con una velocidad mínima; de campana, que pega en el travesaño y cae dentro de la portería dando varios rebotes; el ya referido de taquito, que se anota de espaldas a la portería y con el talón del pie; el de chilena, que se logra de espaldas a la portería rival impactando la pelota con una pierna en pleno vuelo acrobático y los llamados goles de bandera que son aquellos que por su excelente trazo son festejados, incluso, hasta por el rival entendido.

Los hay verdaderamente celebres, a nivel internacional quizá el de la “mano de Dios” es del que se tenga mayor difusión, por haberse conseguido en una copa del mundo (México 86) y por uno de los jugadores de mayor trascendencia mundial: Diego Maradona.

Pero más allá de su denominación o estructura, el gol es la cúspide del juego, se transforma en un arrebato anímico de grandes proporciones, y no sólo para el que lo consigue sino, y con gran deleite también, para el aficionado de ese equipo en particular.

El gol representa la expresión más nítida del logro anhelado; la conjunción armónica de la técnica, la táctica y la estrategia; la sinfonía bellamente ejecutada del juego de conjunto; la transparencia de la unión de equipo.

Por todo ello, el gol es mucho más que una palabra. Cuando nuestro equipo favorito esté en la cancha y logre traspasar la portería del cuadro rival, dispongámonos a gritar con el mayor entusiasmo ¡¡¡GOOOOOOOOOOOL!!!

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